LA PAJINA DJUDEO-ESPANYOLA
AKI YERUSHALAYIM
Revista Kulturala Djudeo-espanyola

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AKI YERUSHALAYIM #99-100

EN LA JUNGLA DE LAS AMAZONAS
Gladys Pimienta

Aze unos kuantos anyos yego a muestro konosimiento un dokumento ekstraordinario. Se trata del testimonio de un tangerino ke paso una gran parte de su vida en las Amazonas.

En los anyos 1880, Tanger, komo todo Maroko, estava en una epoka muy difisil desdel punto de vista ekonomiko. Avian pasado varios anyos de sekia, el kosto de la vida avia pujado muncho i numerozas famiyas se avian emprovesido. Esto provoko la emigrasion de munchas personas ke bushkavan muevas oportunidades, i entre eyos Moises i Abraham Pinto (el narrador) ke tenian, en esta epoka, 18 i 16 anyos respektivamente.

Moises i Abraham Pinto, ke apartenian a una famiya muy modesta de Tanger, desidieron de emigrar a Brasil i djuntarsen a sus tios ke ya estavan ayi i konosian el lugar i las kondisiones de vida i de lavoro.

Kaje sin medios de existensia, sus viaje se izo en kondisiones muy duras. Tuvieron ke kedar dos mezes en Lisbona, sin dinero i pasando ambre, antes de poder embarkarse para Brasil onde se establesieron en un chiko kazal yamado Teffe, onde bivian los tios.

Despues de unos mezes de aver lavorado komo dishiplos, les dieron a kada uno un vaporiko ke remorkava a una kanoa yena de merkansia, ansi komo dos indianos remeros, i kada uno se dirijio a un rio diferente, afluentes del Amazonas. Moises se dirijio al rio Jurua, i Abraham al rio Javari, en la frontiera kon el Peru. Sus lavoro konsistia en suvir i abashar el rio durante todo el tiempo ke durava la kosecha del kauchu (unos sesh mezes) i de trokar la merkansia ke yevavan kon la goma ke arekojian los indianos ke bivian a la uriya del rio.

Estos viajes no eran del todo trankilos, i los dos muchachos pasaron toda klase de peligros i epizodios ke Abraham Pinto konta en sus memorias, afirmando ke son todos veridikos i nada exajerados.

Para dar una mejor idea del dokumento, traemos aki algunos de estos epizodios tal i kual komo los konta Abraham Pinto.

Ansi el deskrive la jungla:

En el bosque hay que tener mucho cuidado cuando se penetra, porque facilmente se pierde uno; algunos andan con brujula, otros guiados por el sol, pero este algunas veces no se le ve a causa de la altura de los arboles; lo mas seguro es ir marcando los arboles con una ‘hacha o rompiendo ramas por donde se pasa para senyalar el camino y poder volver por el.

El que se atreve a entrar en el bosque ya sea para cazar o atravesar alguna region, que tome cuidado con las frutas que encontrara en una gran variedad, que solo comera de eyas todas las que viera a los monos comer, las otras son dañinas y venenosas.

El ruido en el bosque ensordece; los monos gritan, los pajaros hacen un ruido terrible; el tigre añade su espantosa voz al concierto. A veces se ven nubes de pajaros cruzar el cielo en grupos de centenares o miles de eyos. El periquito, un pajaro chico, mas chico que una paloma, es azul con la cabeza escarlata. Los papagayos, los arcuras; todos eyos chiyando, un infierno de ruido. Hay un papagayo grande que no se su nombre y que nunca lo he visto, que cada 6 horas de dia y de noche, canta con una voz sonora; es un reloj cada 6 horas.

En estas kondisiones, respektar la relijion djudia era muy difisil, sino imposible. Djuntos kon esto, el dia de Kipur era siempre un dia sagrado ke segian selebrando “komo se deve”. Kada anyo, antes de separarse, se informavan para saver en ke dia kaiya Kipur, i los dos ermanos se metian de akordo para enkontrarsen unos dias antes en un punto bien determinado.

…construiamos una pequenya choza con nuestros remeros en un lugar aislado del bosque y ayi celebrabamos la noche y el dia de Kippur. Encendiamos unas hogueras que alimentaban toda la noche nuestros remeros para ahuyentar las fieras y viboras que podian aproximarse. Poniamos de guardia a los remeros, cada uno con su rifle "Winchester" para en el caso fortuito de disparar al acercarse cualquier fiera a nosotros. Las dos canoas amarradas a la margen del rio.

En una ocasion una noche de Kippur nuestros "peones" mataron a un tigre cerca de nuestra chocita; no por eso dejamos de seguir nuestras oraciones … ayi con una velita encendida, dirigiamos nuestras oraciones; en medio de eyas oimos gritos de nuestros peones, que cerrasemos la puerta, y oimos varios tiros, y despues nuestros peones nos gritaron que abrieramos la puerta y encontramos un enorme tigre a la puerta, matado por nuestros peones.

Otras dos anekdotas, eskojidas de entre munchas otras kontadas por Abraham Pinto, amostran los peligros ke korrian en kada momento:

Un gran peligro de que escapé un dia fue que uno de mis dos remeros de la canoa y yo, arrastrabamos la canoa con un cable por la playa, siguiendo la corriente del rio; el otro remero en la proa con un largo palo apartaba la canoa de la playa para que no encallase; asi subiamos el rio con mas rapidez que remando contra la corriente; en esto que andabamos por la playa vemos no lejos de nosotros a una vaca que habia bajado de la barraca en el bosque, para beber en el rio; la vaca se hundia en la arena y en pocos momentos desaparecio; pues si no viamos esto delante de nosotros corriamos la misma suerte, pues son arenas movedizas que no hay nada que le salven a uno, pues por cada esfuerzo que haga uno por salir, mas se hunde. En el indice de la mano derecha conservo aun un cayo del efecto de haber remado la canoa.

Despues de pescar una gran cantidad de pescado, lo que sobro de nuestra cena, se lleno casi un gran canasto y lo depositamos en la canoa para el dia siguiente. La canoa amarrada a la orilla y la canasta de pescado a mis pies, pues dormia en el toldo de proa donde tenia mi tiendecita, la canoa muy cargada y apenas a unos 20 cm. fuera del agua. En esto oigo un gran ruido y un cuerpo que se echaba al agua desde la canoa. Era un cocodrilo que se agarro con las patas y pudo meter medio cuerpo en la canoa y devoro todo el canasto de pescado, que por milagro no me cogio por los pies.

Ma lo ke mas parese averlo markado es su deskuvrimiento de la Playa de las Tartugas:

No me canso de pensar y admirar la maraviya mas grande que he visto en mi vida, y es la Playa de las Tortugas.

A la vuelta de mi viaje al "Javari" para dirigirme a Teffe, despues de una hora de bajada por el rio en mi canoa, veo de lejos una gran playa, quizas mas grande que la de Tanger, y veo varias chocitas en la misma, caso insolito por esos parajes. Me acerco y veo bastante gente muy ocupada en trabajos que no entendia. Desembarco en dicha playa y me entero que estan ocupados en el trabajo de la fabricacion de la "manteigia" o sea el aceite de los huevos de tartalugas.

Por el mes de Septiembre-Octubre el municipio de Tomantinos y "Forteboa" que era tambien cerca de esa playa, ponen un guardia con una chocita, con el objeto de alejar de dicha playa toda embarcacion de canoa que sube y baja cerca de esta. Y el fin es de evitar todo ruido de remos para no ahuyentar a las tartalugas que van a salir a la playa a depositar sus huevos. En una noche de luna muy clara, sale una tartaluga del rio y se da un paseo por la playa; al dia siguiente las hueyas de esta estan sobre la arena de la playa. El guardian, guarda todo silencio, y hasta fuego no enciende en su choza. A la noche siguiente pasa lo mismo, a la tercera noche sale un tropel de tartalugas que se calcula en muchos miles de eyas; la gente de la playa dicen que hasta 20.000 salen del rio a depositar sus huevos.

Las tartalugas hacen un hoyo en la arena, con las patas o con las manos, de unos 30 o 40 cm. de profundidad y ayi depositan sus huevos, que cada una de eyas deposita de 80 a 120 huevos. Los cubren con arena, lo aplastan con el pecho y ya esta la playa materialmente yena de huevos.

El huevo de la tortuga o tartaluga es redondo y de un tamanyo del de la gayina; su yema es casi todo aceite.

Al acabar las tortugas de poner sus huevos se echan cientos de personas que las estan esperando en un recodo de la playa en canoas y desembarcan y se precipitan para hacer el viraje que consiste en voltear a las tortugas de pecho para arriba y las privan de todo movimiento, y una vez volteadas las tortugas, las yevan al bosque que esta cerca y las depositan a la sombra, (tambien puestas de vientre para arriba), y preservarlas del sol tan fuerte que hace porque es muy danyino para eyas.

Las que se escapan de ese volteo se dirigen al rio y se sumergen, pero a la oriya de la playa ya las aspera otro percance que consiste en una hilera de cocodrilos que hacen su banquete con las que pueden coger. Otro percance las pasa en el bosque, donde estan depositadas; ahi acuden varios tigres a banquetearse tambien. Y no es raro encontrarse con un animalito de esos cuando vamos a retirar algunas para nuestro consumo. Pero el "Winchester" que no le largamos ni de dia ni de noche hace su oficio. El trabajo de la fabricacion de aceite de tartaluga consiste en lo siguiente: las canoitas que estan a la oriya del rio, los indios las yenan de huevos, que sacan de la playa con mucha facilidad con una pala. Ayi abren los huevos con pinchos de madera y agregan una cantidad de agua y los dejan expuestos al sol, y al dia siguiente, se ve una nata de aceite del grueso de mas de una pulgada: se recoge todo ese aceite y se hierve en calderos, en hogueras que hacen con lenya facilmente encendida del bosque y ya esta el aceite listo. Se envasa en latas de mas o menos 20 litros cada una, que se yevan los nativos a proposito para ese fin. Soldadas dichas latas ya estan listas para la exportacion. El aceite es muy sabroso, y sirve para la cocina asi como tambien para los vapores fluviales que surcan los rios.

Despues aver echo este lavoro durante varios anyos, Abraham Pinto se dio kuento un dia que el kauchu estava suviendo de presio. Desidio merkar la mayor kantidad de este produkto, mizmo al kosto de endevdarse. La venta de este kauchu, que le trusho grandes benefisios, permetio a los dos ermanos de instalarsen de manera independiente en Iquitos (Peru), kazal que Abraham Pinto avia deskuvierto en otra okazion i ke le avia agradado muncho. Ansi se terminaron 14 anyos de navigasion en los rios de las Amazonas.

Abraham i Moises Pinto reusheron a amasar una grande fortuna, i tornaron a Tanger onde fueron una de las famiyas mas rikas de la sivdad.

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